Cuando pensamos en acudir a un dermatólogo cara en Vigo para tratar una rosácea, es común que nos venga a la cabeza el rostro de una mujer con rojeces en la zona de los pómulos y otras partes del rostro. Pero lo cierto es que, aunque sean ellas las que más hablan del tema y a las que más páginas Web se les dedica, la rosácea también pueden padecerla hombres. Y, lo que es más, resulta una enfermedad mucho más agresiva en pieles masculinas.
Muchos hombres ven como su nariz se transforma de una manera muy notable debido a la rosácea. Se vuelve bulbosa, se inflama y, al apretarla, es normal que salga mucha grasa y a veces incluso pus. Además, la piel de la nariz se engrosa. Y todo alrededor, en las mejillas, suelen aparecer venitas rojas. El resultado es un triple problema:
-El problema de salud, que a veces viene acompañado de picores o incluso de dolor en los casos más graves.
-El problema estético, ya que la cara se transforma con todo este proceso y el hombre va a notar que su apariencia se ve muy alterada.
-El estigma que acompaña a esta enfermedad, ya que la apariencia del rostro a menudo es confundida con la de una persona con alcoholismo, por lo que el hombre con rinofima por rosácea puede ser injustamente acusado de tener problemas con la bebida. Y es algo que sucede en muchos casos.
La rosácea no tiene cura, pero sí tiene tratamientos que consiguen calmar su efecto y frenar los brotes, haciendo que se distancien y no sean tan virulentos. En algunos casos, el uso de máquinas de láser puede ayudar a reformar los tratamientos con cremas o pastillas. El láser es especialmente eficaz cuando se trata de eliminar venitas rojas.
Los pacientes de rosácea también deben de evitar determinados alimentos que pueden hacer que la irritación sea más intensa, así como algunos materiales, como la lana. El dermatólogo puede darle los consejos más adecuados para su caso, ya que en Internet es frecuente que en los listados aparezcan alimentos o materiales que realmente no guardan relación con la rosácea.
Evitar automedicarse es fundamental, ya que una mala reacción a una crema o un tratamiento natural puede hacer que el brote se intensifique y resulte mucho más difícil controlarlo y devolver al rostro su aspecto de siempre.