La pérdida de apetito, el letargo o la diarrea son síntomas de insuficiencia renal, una patología caracterizada por el funcionamiento ineficaz de los riñones, trastorno que tiene consecuencias fatales para el organismo. Según los expertos en nefrología veterinaria, esta condición puede tratarse con una dieta baja en sal y fósforo, la hidratación óptima o el consumo de suplementos para la detoxificación renal de perros y gatos, entre otras medidas.
La insuficiencia renal afecta a uno o dos de cada diez felinos, y la dieta inadecuada figura entre sus factores agravantes. El exceso de proteína, fósforo y sodio puede acelerar la progresión de esta patología, sobre todo en individuos de edad avanzada.
Además de diseñar una alimentación equilibrada, baja en los minerales antedichos, es importante aportar a sus raciones diarias un extra de ácidos grasos omega-3, así como vitaminas del grupo B. Para ello, los suplementos dietéticos son grandes aliados y, en particular, los etiquetados como «detox» o específicos para la salud renal.
Con normalidad, los gatos ingieren cantidades mínimas de agua durante el día. Son exigentes con la frescura y limpieza del agua, además, por lo que un bebedero en malas condiciones perjudicará su hidratación. Dependiendo de su peso corporal, los felinos necesitan unos setenta mililitros diarios. Una hidratación inferior a la recomendada agravaría los efectos de la insuficiencia renal.
El control del peso corporal también cobra protagonismo en gatos con problemas renales. Un ejemplar adulto pesa de tres a cinco kilogramos de media. Cualquier valor inferior, en general, debe ser motivo de preocupación, máxime si el animal fue diagnosticado con enfermedad renal.
Por descontado, estas medidas no eximen al dueño de la mascota de acudir a la clínica veterinaria con regularidad. Los chequeos trimestrales son cruciales para determinar si su salud renal evoluciona correctamente o si, por el contrario, urge modificar el tratamiento y la alimentación.